MIÉRCOLES, 22 DE JULIO DE 2009 Reforma

Cinturón y botas de obrero, o en su defecto tenis Converse, y el inconfundible traje de charro identifican al irreverente trío Fat Mariachi, aunque para hacerle honor a su nombre, a sus treintañeros integrantes todavía les falta "echar panza".
Alcanzar la fama no está entre sus objetivos: "No queremos encontrarnos un día cantado mil veces Sympathy for the devil", confiesa el bajista alemán Kai Kraatz (1972).
Para no aspirar al éxito van bastante bien, pues en septiembre participarán en Open Art, el festival dedicado al performance que desde 2000 tiene lugar en Beijing, China, aunque les falta el patrocinador de los boletos de avión. A poco más de seis meses de haber surgido, el trío ya se ha presentado en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, el centro cultural Border, el Centro Cultural España, el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), Performagia 2009, y la Galería Yautepec.
Cansados de la pose del artista experimental frente a su laptop, el trío debutó en la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS), en el decembrino encuentro de Dorkbot, a fines del 2008, que reunió a los expertos en medios electrónicos. "Nos dejamos llevar por el absurdo y nos vestimos de mariachis. Quisimos darle un giro al evento y romper con los trabajos serios, que se vuelven aburridos de tan interesantes que son, y darnos la libertad de realmente desvariar", cuenta el artista plástico Daniel Lara (1976).
En su relectura de la mexicanidad, el trío no pretende burlarse del mariachi aunque hay una buena dosis de ironía en su lenguaje. Si algo recuperan de quienes han hecho inolvidables las noches de Garibaldi es su intención de divertir a la gente, aseguran.
Aunque en su propuesta recurren al bajo, la guitarra, la batería y la electrónica, para ellos la música, basada en gran parte en la improvisación, es lo menos importante. Es el performance y la interacción con el público lo que les interesa.
En su arte acción la sorpresa tiene siempre cabida. Un día se acompañan de gallinas, otro más invitan a comer a los espectadores guacamole con totopos y pico de gallo, si su oferta musical no los complace, tocan dentro del elevador o con los instrumentos desarmados y las piezas distribuidas a metros de distancia una de la otra.
A nivel musical mezclan el free jazz con el heavy metal, la cumbia y las rancheras. Le apuestan al caos sonoro, "siempre somos ruidosos", pero dándole un peso mayúsculo al silencio.
Este mariachi posmoderno está integrado por Kraatz, egresado de la Academia de Bellas Artes Münster en Alemania y fundador de la banda de música experimental Fromms; Lara, formado en las artes plásticas aunque involucrado en el arte sonoro y los medios electrónicos, y Mersi, baterista de la banda de rock alternativo Ventilader.
El trío tiene la particularidad de crear sus propios instrumentos musicales. Kraatz diseña bajos y genera música con discos duros de distintos tamaños, y Lara hizo un sampler con sonidos electrónicos y ya "clásicos" de la banda, como el grito del mariachi "¡Sí señooor!".
"Es como el trabajo de un DJ pero optimizado, de manera que tenga un acceso rápido al sonido y a los acordes que complementan al bajo, la guitarra y la batería", añade el artista multidisciplinario que ha expuesto su trabajo en ARCO 05, la neoyorquina Galería Ramis Barquet y MARCO.
Un nuevo instrumento viene en camino, se trata de una guitarra con todo y joystick. "¡Vamos a hackear otras computadoras!", advierte Lara, mejor conocido como "el charro del misterio".
Habituados a ensayar en el garage de su ex baterista, Edgar Huitrón, los Fat Mariachi estrenaron el sábado pasado su casa/estudio en la Colonia del Valle. La Fat House es un espacio donde sus inquilinos se presentarán cada tres meses y otros artistas tendrán chance de exponer su obra.

Por lo pronto,

la banda no espera grabar discos ni que el público se aprenda sus canciones, aunque a veces puedan ser muy pegajosas, como la cumbia para armar la revolución con chela, limón y sal, y la rola de la novia new wave a la que no le gusta el mariachi.

El fin de la banda

Sin el tono pretencioso de las reflexiones sobre arte contemporáneo, You against me, proyecto que mostrará hoy a las 20:00 horas el artista Kai Kraatz en el centro cultural Border (Zacatecas 43. Colonia Roma), plantea cómo los nuevos medios de producción y difusión musical propician la individualidad.

"Kai trata

los temas con una ligereza que el espectador agradece mucho. Si de algo la gente está harta es de esos códigos visuales y estéticos que impiden que la pieza artística llegue al espectador por estar excesivamente codificados. You against me es un proyecto acertado, honesto, interesante y muy divertido", explica Eugenio Echeverría, director de Border.

El creador alemán

acompañará su performance, donde mostrará cómo la tecnología hace posible que el músico sea su propio manager, productor y distribuidor, de una exhibición de pósters en los que él mismo se caracteriza como miembro de distintos grupos de rock, con expresiones de niño malo, de cursi y anárquico.

Que dice La Prensa

LA JORNADA

El ruidoso trio “Fat Mariachi” es el resultado de de la colaboracion de tres artistas muy diferentes entre si, y provenientes de distintas formaciones en las artes visuales, la música y el arte sonoro.

ELUNIVERSAL

En sus presentaciones en vivo, se visten como mariachis, se conectan con su publico de distintas maneras y crean un ambiente acojedor para ellos mientras improvisan su musica.

EL GRÁFICO

Podria decirse que son una especie de mariachis postmodernos neo punks pero definirlos en un solo rubro artistico es imposible ya que sus actos en vivo se aproximan al performance sin dejar de lado la musica en vivo, cada montaje de sus sets en el escenario son a la vez instalaciones o intervenciones in situ, donde colocan su sistema de sonido de manera escultorica o se apropian de un espacio como si fuera usado por ellos durante años, hasta tienen un santo patron que les acompaña en cada presentación, construyen sus propias bocinas, los instrumentos que ellos mismos tocan al igual que su sonido.

UNO MÁS UNO

Cada presentacion de fat mariachi es es un proyecto distinto que jamas se repite, instalaciones sonoras que mutan en conciertos, sesiones fotograficas donde solo modelan, procesiones religiosas profanas que terminan en fiestas, Conciertos en cuartos de ensayo con cupo limitado, y actos en vivo donde cocinan mientras tocan sus instrumentos.

"Exploramos la experiencia artística desde una mirada crítica que da cuenta de los contrastes y contradicciones del México contemporáneo, es desde ese enfoque que Fat Mariachi aborda una Noche Mexicana en donde por un lado se muestra la crudeza de la realidad que estamos viviendo y por el otro, ese sentido festivo que siempre nos ha caracterizado."